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Beethoven, el primero en conseguir que la gente pagase por escuchar sus composiciones.

Cuando vayas a un concierto acuérdate de Beethoven, sí,  sí de Beethoven. Esta afirmación en un principio puede sonar un tanto rimbombante pero es cierta, ya que  tiene un  sustrato de historia que con el paso del tiempo se ha ido olvidando pero lo más importante es que  tiene  su sentido.

Gracias a él, la música y el músico fueron libres, tuvieron autonomía y se hicieron valer por sí mismos.

La música, al igual que los músicos, estaba relegados al mandato de los gerifaltes, de los poderosos, de los mandamases, es decir no era libre ni el músico ni la música.

Encontramos  entre otras muchas, el caso de la famosa Música Acuática de Haendel, esta composición ha  pasado a ser una más de la historia de la música,  pero lo más curioso es que  fue un encargo para el rey Jorge I de Inglaterra el cual quería escuchar música sentado en una barca en el rio Tamesis.

A parte de este dato tan curioso, nos encontramos con todo un sin vivir de misas y de Sinfonías, todas ellas encargos de gente pudiente; que pensaban ser  dueños de la cultura y  de sus entresijos poéticos  y bohemios. Pensaban que el arte se rendía a sus pies  y todo era posible gracias a su poder y arrogancia que mostraban ante sus iguales.

La música no tiene dueño, las rejas  y las trampas que se pusieron se fueron sorteando, al igual que las normas de una armonía estricta. Todo ello  poco a poco se fue olvidando y dejándolo en el cajón de la memoria.

Todo se quedó  para los libros de historia, y fue gracias a Beethoven, él se cansó  de servir a todopoderosos y de cumplir normas en cuanto a composición. Fue el primero en hacer avances  poco usuales como la utilización de la voz humana en una sinfonía, como es la novena sinfonía en su cuarto movimiento.

Tiene composiciones que son tremendas, como  la sonata para piano “Pathetica”, “Claro de Luna” o la sinfonía ‘Pastoral’ en su segundo movimiento.

Pero lo realmente importante que consiguió Beethoven fue lo que tú y yo hacemos cuando vamos a un concierto, y eso es simplemente pagar una  entrada. Eso fue lo que  consiguió, y lo más significativo para la historia, fue el primero en hacer que la gente pagase por escuchar sus composiciones.




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